Guía para reducir el plástico

Hoy me encontré con esta guía navegando por internet y decidí traducirla porque me pareció super útil.

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Hace meses vengo practicando casi todos los puntos que aparecen allí, y aún estoy aprendiendo nuevas recetas para cocinar todo en casa, incluso hago la mayoría de mis cosméticos y productos de limpieza, como por ejemplo la pasta de dientes con aceite de coco.

Al principio parecía complicado, pero a esta altura ya me resulta súper fácil. Lo que más me costó fue vencer la verguenza de ir a un comercio o puesto en la feria y pedir que me pongan en frascos o bolsas de tela lo que habitualmente lleva plástico o papel (pan, coco rallado, aceitunas, pasas de uva, frutos secos, etc.). Estamos acostumbrados a hacer las cosas de una forma y la mente se resiste a cambiar de hábitos, más si esto involucra pedir algo a los demás.
Es verdad que al principio los vendedores se sienten descolocados, pero a la próxima ya se acostumbran, la mayoría ni pregunta por qué e incluso algunos te felicitan (además la gente que está alrededor también se queda pensando). En estos tiempos todo el mundo de alguna forma entiende que es importante cuidar el medio ambiente.
La verguenza inicial se transformó en un sentimiento de que estoy haciendo algo que está bueno para mí y para el planeta, así que lo hago con amor y paciencia. Cada bolsita que le ahorro al planeta, por más chica que sea, es un pequeño logro para mí. Por otra parte, estoy allanando el terreno para cuando más personas empiecen a rechazar el plástico, creo que así como muchas personas inician dietas sin productos de origen animal en un futuro no muy lejano la gente empezará a rechazar también el plástico como estilo de vida.

He descubierto que el plástico me acecha por todos lados, en un día de compras la frase “no me pongas bolsa por favor” está entre las más usadas después de buen día y gracias.

De los cambios más importantes que he hecho para reducir el plástico, fue poner un filtro de agua en la cocina. Reduce el plástico de los bidones de agua que compraba y además siempre relleno la botellita de agua de vidrio que llevo a todos lados.

También llevo mi propia taza a la universidad para tomar café o té (y una cucharita), y siempre llevo una bolsa de tela en la mochila, porque nunca falta oportunidad de usarla.

Otro cambio importante para reducir residuos fue usar servilletas de tela en casa, ok, no es plástico, pero son recursos innecesarios que se gastan (y las servilletas vienen envueltas en una bolsa). Basta con tener siempre servilletas limpias para reponer y extras para los invitados y listo. No hemos vuelto a comprar servilletas ni papel de cocina.

Si tengo que comprar algo envasado prefiero que sea en frasco de vidrio aunque salga un poco más caro. Luego reutilizo los frascos o los regalo en Si lo venís a buscar es tuyo, ya que siempre hay gente que los necesita.

Ahora estoy limpiando los pisos y el baño con agua y vinagre. A veces uso bicarbonato para algunas cosas. Lo más difícil de eso es desacostumbrarse a los productos convencionales, por el aroma y la espuma. Te da la sensación de que si no queda olor rico no limpia, pero el vinagre y el bicarbonato sí que limpian, desinfectan y además no contaminan el agua ni son peligrosos para nuestro organismo y piel.

Reducir el plástico no sólo es bueno para el medio ambiente y los animales, también supone una reducción de recursos innecesarios y de energía, energía que se necesita para crear ese plástico y para deshacerse de él, creo que cuanto menos objetos necesite en mi vida ésta será más simple y así podré disfrutar mejor de las cosas que verdaderamente importan.

Para terminar les dejo una frase de Bea Johnson: “Cada vez que compras algo empacado o compras un producto desechable, estás tirando un pedazo de tus sueños a la basura, porque compras algo que está diseñado para ser desechado, así que literalmente estás invirtiendo tu dinero en el basurero. Y cuando reemplazas esas cosas con alternativas que puedes reutilizar y reutilizar, pues dejas de tirar tu dinero, y por lo tanto puedes usarlo para hacer cosas más significativas para ti.”. Entrevista completa aquí.

Si se les ocurre otra idea para reducir el plástico no duden en compartirla!

Un abrazo

Mel

 

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Reto minimalista: Menos cosas, más experiencias.

En mi camino por vivir una vida más simple y centrada en experiencias en vez de cosas, empecé a deshacerme de todo lo que no necesitaba, ya sea reciclándolo, regalándolo, transformándolo, o si no tengo otra opción, tirándolo.

Me di cuenta que de esta forma vivo más cómoda, ya que encuentro todo mucho más rápido, tengo que limpiar menos y además soy conciente de lo que tengo en mi casa, no teniendo que comprar de nuevo objetos o comida que ya tenía por olvidarme que los tenía.

Si ustedes también quieren tomar control de sus posesiones (y no al revés), les propongo un reto: sacar 5 cosas por semana. Para ayudarlos, les sugeriré cuales pueden ser, pero también pueden sacar las cosas que ustedes consideren. Si tienen dudas sobre algo pueden preguntarse: este objeto me hace felíz al verlo? o… si tuviera que pagar por esto lo haría? si la respuesta es no, entonces seguramente ese objeto deba salir de sus casas.

Hoy por ejemplo, me deshice de casi todos los imanes de mi heladera, que además de no servirme, contaminan la visual.imanes.jpg

Les dejo las sugerencias de esta semana, y si quieren saber más sobre minimalismo aplicado a la vida pueden leer mi otro post aquí
También pueden ver las 5 cosas de semanas anteriores aquí y aquí.

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