Manuales de compostaje

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Manual de Compostaje
Amigos de la Tierra, España

Un manual corto pero completo y fácil de leer.
LINK: http://www.compostaenred.org/documentacion/Manuales/6Manual_Compostaje_AdT.pdf

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Manual de Agricultura Urbana
Azoteas Verdes, México

Pequeño manual que incluye huerta urbana, compost e insecticidas naturales.
LINK: http://media.wix.com/ugd/1b8c97_13bb2b8ab51a42bab0f356a1c6c6a49f.pdf

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Manual de Compostaje del Agricultor
FAO, Naciones Unidas

Un manual más técnico con información para compostaje a gran escala y experiencias en América Latina.
LINK: http://www.fao.org/docrep/019/i3388s/i3388s.pdf

indice

Cómo hacer un buen compost: manual para horticultores ecológicos
Mariano Bueno Bosch

Para mí, una biblia del compostaje, trae mucha información y muy clara, basta con mirar el índice para que se hagan una idea.
LINK: http://www.ecocosas.com/wp-content/uploads/Biblioteca/perma/Como%20Hacer%20un%20Buen%20Compost.pdf

Finalmente les aconsejo que más allá de los libros que lean experimenten ustedes mismos, muchas veces la información se contradice, por ejemplo hay quienes sostienen que los cítricos no se deben poner en la compostera y otros dicen que sí, unos dicen cenizas no y otros sí.
Lo más importante para mí es respetar la relación de secos y húmedos y mantener la humedad y aireación del compost, lo demás tarde o temprano lo equilibra la naturaleza.
Los manuales sirven para sacarse dudas, pero la experiencia es la que realmente deja ver los resultados, así que no tengan miedo de experimentar y equivocarse!

Un abrazo 🙂

Melissa

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Guía para reducir el plástico

Hoy me encontré con esta guía navegando por internet y decidí traducirla porque me pareció super útil.

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Hace meses vengo practicando casi todos los puntos que aparecen allí, y aún estoy aprendiendo nuevas recetas para cocinar todo en casa, incluso hago la mayoría de mis cosméticos y productos de limpieza, como por ejemplo la pasta de dientes con aceite de coco.

Al principio parecía complicado, pero a esta altura ya me resulta súper fácil. Lo que más me costó fue vencer la verguenza de ir a un comercio o puesto en la feria y pedir que me pongan en frascos o bolsas de tela lo que habitualmente lleva plástico o papel (pan, coco rallado, aceitunas, pasas de uva, frutos secos, etc.). Estamos acostumbrados a hacer las cosas de una forma y la mente se resiste a cambiar de hábitos, más si esto involucra pedir algo a los demás.
Es verdad que al principio los vendedores se sienten descolocados, pero a la próxima ya se acostumbran, la mayoría ni pregunta por qué e incluso algunos te felicitan (además la gente que está alrededor también se queda pensando). En estos tiempos todo el mundo de alguna forma entiende que es importante cuidar el medio ambiente.
La verguenza inicial se transformó en un sentimiento de que estoy haciendo algo que está bueno para mí y para el planeta, así que lo hago con amor y paciencia. Cada bolsita que le ahorro al planeta, por más chica que sea, es un pequeño logro para mí. Por otra parte, estoy allanando el terreno para cuando más personas empiecen a rechazar el plástico, creo que así como muchas personas inician dietas sin productos de origen animal en un futuro no muy lejano la gente empezará a rechazar también el plástico como estilo de vida.

He descubierto que el plástico me acecha por todos lados, en un día de compras la frase “no me pongas bolsa por favor” está entre las más usadas después de buen día y gracias.

De los cambios más importantes que he hecho para reducir el plástico, fue poner un filtro de agua en la cocina. Reduce el plástico de los bidones de agua que compraba y además siempre relleno la botellita de agua de vidrio que llevo a todos lados.

También llevo mi propia taza a la universidad para tomar café o té (y una cucharita), y siempre llevo una bolsa de tela en la mochila, porque nunca falta oportunidad de usarla.

Otro cambio importante para reducir residuos fue usar servilletas de tela en casa, ok, no es plástico, pero son recursos innecesarios que se gastan (y las servilletas vienen envueltas en una bolsa). Basta con tener siempre servilletas limpias para reponer y extras para los invitados y listo. No hemos vuelto a comprar servilletas ni papel de cocina.

Si tengo que comprar algo envasado prefiero que sea en frasco de vidrio aunque salga un poco más caro. Luego reutilizo los frascos o los regalo en Si lo venís a buscar es tuyo, ya que siempre hay gente que los necesita.

Ahora estoy limpiando los pisos y el baño con agua y vinagre. A veces uso bicarbonato para algunas cosas. Lo más difícil de eso es desacostumbrarse a los productos convencionales, por el aroma y la espuma. Te da la sensación de que si no queda olor rico no limpia, pero el vinagre y el bicarbonato sí que limpian, desinfectan y además no contaminan el agua ni son peligrosos para nuestro organismo y piel.

Reducir el plástico no sólo es bueno para el medio ambiente y los animales, también supone una reducción de recursos innecesarios y de energía, energía que se necesita para crear ese plástico y para deshacerse de él, creo que cuanto menos objetos necesite en mi vida ésta será más simple y así podré disfrutar mejor de las cosas que verdaderamente importan.

Para terminar les dejo una frase de Bea Johnson: “Cada vez que compras algo empacado o compras un producto desechable, estás tirando un pedazo de tus sueños a la basura, porque compras algo que está diseñado para ser desechado, así que literalmente estás invirtiendo tu dinero en el basurero. Y cuando reemplazas esas cosas con alternativas que puedes reutilizar y reutilizar, pues dejas de tirar tu dinero, y por lo tanto puedes usarlo para hacer cosas más significativas para ti.”. Entrevista completa aquí.

Si se les ocurre otra idea para reducir el plástico no duden en compartirla!

Un abrazo

Mel

 

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Pasta dental casera

En esta entrada les voy a contar como hacer pasta de dientes casera, la misma que uso yo hace unos cuantos meses.
La pasta dental industrial tiene muchos ingredientes cuyos efectos sobre la salud desconocemos, entre ellos el fluoruro, que podría llegar a ser perjudicial en grandes cantidades (estamos consumiendo muchas pequeñas dosis a diario), además de el Lauril Sulfato de sodio (lo que hace espuma), el Triclosán, y otros ingredientes químicos que ni siquiera podemos pronunciar.
La boca es un área muy vascular, absorbemos todo lo que exponemos a nuestras encías en nuestra sangre y sin un sistema de amortiguación de por medio como existe en el proceso digestivo.
Otra desventaja es que viene envasada en un pomo+una caja, este pomo no se puede reciclar, al estar compuesto de 2 materiales (75% de plástico y un 25% de aluminio).
La pasta que les propongo tiene solo 3 ingredientes (o 2 si la quieren hacer más simple aún) y presenta varias ventajas:

  • Es fácil de hacer
  • Es más barata que la comprada
  • Tiene ingredientes naturales y comestibles
  • Reducimos los residuos
  • Tiene consistencia pastosa

Ingredientes
– 3 cucharadas de aceite de coco
– entre 1 y 2 cucharadas de bicarbonato de sodio (probar cual dosis te resulta mejor)
– Aceite esencial de menta (opcional)

Otras opciones para agregarle a la mezcla:
– Esencia de Arbol de Té por sus propiedades antibacteriales.
– Alga espirulina, ayuda a mineralizar los dientes.
– Gotas de tintura o extracto de propóleo: propiedades antibacteriales y refuerza sistema inmunológico.

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El aceite de coco entre muchas otras cosas, tiene propiedades antibacteriales, antivirales y antimicóticas.
El bicarbonato de sodio ayuda a blanquear los dientes y a desinfectar. En muchas páginas de internet no se recomienda el uso excesivo de bicarbonato porque dicen que podría hacerle daño a la placa dental, pero hay estudios que dicen que no es perjudicial si se usa de manera apropiada, y que además es beneficioso. En el estudio se compara la abrasividad de el bicarbonato puro con otras pastas, y el resultado es que es mucho menos abrasivo, por ejemplo el bicarbonato tiene 7 de RDA (índice de abrasividad) y Colgate Total tiene 70 RDA.
Si aún así tienen dudas, pueden prescindir del bicarbonato, el aceite de coco solo también limpia. Incluso no tienen porque usar siempre pasta cada vez que se limpien, dependiendo de cuan sucios sientan los dientes, a veces se puede cepillar tan sólo con agua. Esto va a depender en gran parte de la alimentación, si comemos alimentos grasosos y ácidos vamos a necesitar ayuda en la limpieza, si comemos frutas o vegetales crudos sólo es necesario cepillar con agua.
El aceite esencial de menta es opcional, al principio está bueno usarlo para no cambiar tan radicalmente el sabor de la pasta que solíamos usar. Tiene que ser un aceite esencial que se pueda aplicar sobre la piel, NO los de hornitos aromáticos. Yo lo compré en una homeopatía.

 

Paso 1:
Poner todos los ingredientes en un platito hondo
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Paso 2:
Mezclarlos con ayuda de un palito o cucharita

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Paso 3:
Pasar a un frasco de vidrio.
Para usarla se unta en el cepillo con ayuda de una paleta, o se hunde un poco las cerdas del cepillo en la mezcla. No es necesario untar mucha cantidad. El cepillo se puede humedecer antes o después de poner la pasta.

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Como toda mi vida usé la pasta de dientes convencional, al principio me resultaba un poco extraño el sabor (es ligeramente salado por el bicarbonato), por eso fui intercalando el uso hasta que me acostumbré, y ahora no quiero volver a la pasta industrial. De hecho, el otro día volví a probar la pasta de dientes común, y me sorprendió el sabor fuerte de todos los químicos y saborizantes artificiales.

Esta pasta limpia perfectamente bien, es amigable con el medio ambiente y saludable para el cuerpo.

Les dejo además un video que ilustra bastante bien porque deberíamos reducir la cantidad de químicos que ponemos en nuestro cuerpo.

Cualquier cosa, no duden en comentar!

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Afeitadora sin plástico

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Ya que Julio es el mes sin plastico voy a aprovechar para contarles de algunas de las maneras que lo evito.

Si te depilas o afeitas (no todos lo hacen y eso también está genial):
¿Has notado cuántas afeitadoras de plástico usas y lo poco que duran?

Seguramente todas las afeitadoras descartables que hemos usado en nuestra vida aún estén ahí, en fragmentos que no se degradan en la tierra o algún océano.

Hace unos meses compré una afeitadora de las antiguas (aunque ni son tan antiguas) en la Feria de Tristán Narvaja, junto con una cajita de hojas de afeitar alemanas con un diseño vintage muy lindo. En total gasté $140 pesos uruguayos.
Antes de usarla la desarmé y la puse a desinfectar en agua tibia con una cucharadita o dos de bicarbonato de sodio. También pueden usar lavandina, si tienen. Luego la repasé bien con una esponja.

Mi experiencia con esta afeitadora para depilarme ha sido genial. Las hojas duran mucho más que las de las afeitadoras de plástico, y se pueden usar de los dos lados. Son también más fáciles de limpiar (las de plástico se llenan de pelitos que la atascan enseguida).
Una hoja de afeitar te puede durar meses dependiendo de cuánto la uses, o si alternas otros métodos como cera o máquina eléctrica.

La primera vez que la uses cuida la presión, ya que podrías lastimarte con una hoja nueva si no encuentras el ángulo adecuado. Luego que la conozcas no tendrás problema. Eso sí, para no irritarte tienes que usarla con agua y jabón, o aceite de coco, en la superficie de piel que vas a rasurar.

Un problema que presentan es que, al haber caído en desuso, ya no venden hojas de afeitar en todos lados. En Uruguay se pueden encontrar de la marca BIC en farmacias. Quizás en algún supermercado grande también hayan. También se pueden comprar muy baratas en E-bay o Amazon.

Luego que las hojas de afeitar no sirven más, se pueden tirar al contenedor de reciclables, aunque dudo que las reciclen por su tamaño. Sería interesante saber si se pueden llevar a algún lugar para que las reciclen, quizá después de juntar varias en un frasco. De todas formas es preferible una pequeña hoja de metal (que se va a biodegradar en menos de 10 años) a su equivalente en plástico (de 100 a 1000 años).

¡Este cambio de hábito ha sido de los más fáciles que he hecho!

 

 

 

 

 

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Clasificación de residuos en Montevideo: mi investigación.

Como les contaba hace unos días, tuve la oportunidad de realizar la “Ruta de los residuos” de Montevideo, experiencia que me impactó profundamente.

Si yo creía que estaba siendo una buena ciudadana separando los residuos secos para reciclar, compostando lo orgánico y tirando sólo lo que no entrara en estas dos categorías, me di cuenta que estaba equivocada, aún falta más.

La realidad es que las plantas de clasificación no llegan a clasificar todo lo que uno cree que clasifican, por ejemplo, para muchos materiales no existen compradores o a las fábricas que existen no les interesa reciclar, ésto sucede con el Espuma plast (poliestireno expandido EPS), que además de todo es un material muy difícil de reciclar, motivo por el cual ciudades como New York decidieron prohibirlo.

Con respecto al vidrio, el mercado para el reciclaje de vidrio disminuyo fuertemente en Uruguay al cerrarse la única fábrica de vidrio en la década del 90. En el año 2008, abre una nueva planta de reciclaje de vidrio, que ha permitido desarrollar nuevamente el mercado pero de forma muy acotada.

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Volqueta con vidrio esperando comprador

También me sorprendió ver que las botellas de plástico se comprimen para reciclar con tapa, etiqueta y sin separar.

Todo entreverado

Y finalmente lo más importante, los residuos llegan contaminados por mala utilización de los ciudadanos desde el origen, mezclados con yerba, restos orgánicos, etc. Esto es un gran problema ya que estropea el papel, cartón y otros materiales reciclables. Según un informe del diario El País del 2015 solo el 40% de lo que llega a las plantas es reciclable.
La siguiente imagen la tomé en la planta de clasificación Géminis (25/06/2016), esta es una situación de todos los días.

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Como se puede ver es muy difícil para los trabajadores clasificar así, la mala separación de origen disminuye la salubridad del lugar y además perjudica sus salarios, ya que éste también depende de cuánto clasifiquen.
Muchos de los trabajadores lo hacían antes de manera irregular (en carritos, por ejemplo), y hoy en día tienen la oportunidad de trabajar bajo techo, con cobertura médica y aportes jubilatorios, aún así, por el problema de contaminación de residuos que mencioné anteriormente, y por otros intereses económicos, muchos han decidido volver a trabajar por su cuenta.

En la planta hay un mural realizado por los trabajadores junto a asistentes sociales, en el que expresaron algunos pensamientos a la población:

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Una responsabilidad de todos.

Sin duda la buena disposición de residuos de una ciudad no se logra en 1 día, las plantas de clasificación tienen apenas 2 años, y hay mucha gente trabajando desde el Estado y los  Municipios para mejorar esta situación. Más allá de la falta de organización interna existente y la ausencia de compradores para algunos materiales, uno de los problemas principales es la falta de compromiso de la población que no conoce o no le interesa como disponer sus residuos de forma correcta.

Existe una creencia de que todo lo que sale de nuestra casa deja automáticamente de ser nuestro problema.

También hacen falta más campañas informativas en los medios, si queremos verdaderos cambios culturales, la información debe llegar a la gente día a día durante un prolongado lapso de tiempo.

Antes de reciclar existen muchos pasos.

No es la idea de esta entrada desalentar la clasificación en los hogares por las carencias del sistema, todo lo contrario. Posiblemente quienes estén leyendo esto ya clasifican de alguna forma, o los que no quizás digan “yo no clasifico porque no sé donde llevarlo después” y sí, ese también es un problema, pero depende de nosotros informarnos y hacer un esfuerzo por clasificar aunque el sistema aún no funcione bien del todo. Según la Ley de envases en todas las grandes áreas comerciales (supermercados) debería haber un contenedor de tapa naranja para envases. Si no lo hay se debe reclamar al encargado del lugar, o denunciar.

Por otro lado, creo que antes de clasificar, como dice Bea Johnson existen pasos previos:

  1.  REDUCIR lo que necesitamos. No hay que dejar de consumir, sino hacerlo con conciencia. Antes de adquirir un nuevo producto, conviene preguntarse si de verdad es necesario.
  2. RECHAZAR lo que no necesitamos y lo que no se puede reciclar. Bolsas de plástico, productos sobreempacados, sorbitos, cucharitas, vasos de plástico, agua embotellada, etc. No son necesarios ni sexys.
  3. REUTILIZAR antes de reciclar. Prolongar la vida del objeto: puede ser inventando un uso nuevo, o regalándolo, muchas personas necesitan frascos de vidrio, revistas, tapitas y botellas para realizar proyectos o artesanías.
  4. RECICLAR para ello los envases deben ir limpios y secos al contenedor.
  5. COMPOSTAR devolverle a la tierra lo que es suyo.
Y vos, ¿hacés alguna de estas cosas?
¿Como pensás que podría mejorar la gestión de residuos en la ciudad?
¿Tenés alguna duda sobre cómo reciclar? ¿o sobre que materiales son reciclables y cuáles no?
Comentá! de esta forma nos ayudamos entre todos.

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